Tierras de Sidueña

Un proyecto turístico y medioambiental en los albores de la historia

Una pincelada histórica

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En las inmediaciones del actual poblado de Doña Blanca se encuentran los restos islámicos más antiguos de la provincia de Cádiz. A camino entre Jerez de la Frontera y El Puerto de Santa María, el entorno que preside la Sierra de San Cristóbal constituye una zona de valiosa importancia estratégica tal y como atestiguan las evidencias arqueológicas e históricas.

Ya en la primera configuración administrativa de Al-Andalus, tenemos constancia de la existencia de la cora de Sidueña. No exento de polémica, el término Shidhūna ha sido frecuentemente relacionado con la vecina localidad de Medina-Sidonia, si bien, los estudios que se han llevado a cabo recientemente a este respecto indican que Sidonia o Sidueña sería el enclave citado con anterioridad, a los pies de la Sierra de San Cristóbal. Ello también daría explicación a las descripciones de los sabios andalusíes de la época, como al-Mas’udi, que habla de la localización de Sidueña “frente a la isla de Cádiz”.

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Castillo de Doña Blanca

En esta línea se sitúa el arabista Miguel Ángel Borrego Soto, que evidencia además el relevo de la unidad político-administrativa con el mismo nombre y extensión de época romana y goda. De esta forma, Sidueña toma el testigo de la ciudad de Asido, a las orillas del Guadalete, centro administrativo de gran importancia para la zona durante el Bajo Imperio. A los restos y relevancia histórica de esta zona en época romana, goda y andalusí se le suma el yacimiento arqueológico de Doña Blanca, que tiene en su haber los restos arqueológicos fenicios más antiguos de Occidente junto a Cádiz y el cerro del Castillo.

La ubicación del pago de Sidueña nos da pistas acerca de su relevancia estratégica. Situado a orillas del río Guadalete y de la Bahía de Cádiz, en época antigua y medieval el enclave tendría un acceso directo a la Bahía y, por ende, al mar. El estuario del Guadalete y la Bahía se fusionaban en un punto geográfico que, aún a día de hoy, nos ofrece a simple vista esta realidad natural. Desde la Sierra de San Cristóbal se puede observar con claridad mirando hacia el oeste el pago de Sidueña y toda la Bahía de Cádiz, mientras que al sur se puede vislumbrar el río Guadalete y al este la campiña jerezana. En líneas generales, podemos decir que el proyecto de ‘Tierras de Sidueña’ aúna de forma centrípeta el río Guadalete con el Ager Ceretanus y la Bahía de Cádiz en un corredor extensible hasta el Lacus Ligustinus, bajo un paraguas de protección medioambiental, paisajístico e histórico.

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Vista de la Bahía de Cádiz desde la Sierra de San Cristóbal

De esta forma, podemos asegurar que los dominios del pago de Sidueña, la Sierra de San Cristóbal y los enclaves en torno al estuario del río Guadalete son, por su singularidad, de un interés arqueológico e histórico excepcional. Las huellas del paso del tiempo son una evidencia tanto en la cultura material como en la inmaterial. La puesta en valor de toda la zona, tal y como exponemos a partir de nuestro proyecto, facilitaría el desarrollo de la investigación arqueológica e histórica en esta y su posterior dinamización cultural.

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Video promocional del proyecto "Tierras de Sidueña", elaborado por Roberto Aguilar Rosado.

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